Nuestro trabajo
Aquí reunimos las series que hemos ido publicando: portadas para editoriales pequeñas, carteles serigráficos para sellos musicales, láminas de ilustración científica y proyectos de dirección de arte donde el dibujo sostiene toda la identidad. Cada ficha cuenta el encargo, el formato, la técnica y cómo quedó la pieza impresa.
Sastomasto no nació como estudio. Empezó como dos cuadernos que se cruzaron en una mesa de taller, con encargos pequeños que fuimos aceptando casi por curiosidad. Lo que sigue es un repaso honesto de las decisiones que nos trajeron hasta el trabajo que hacemos hoy.
Primer tramo
Compartíamos mesa, tinta y papel crema. Decidimos firmar juntos para no separar lo que ya hacíamos en paralelo: portadas sueltas, fanzines y algún cartel para conciertos de amigos.
Giro editorial
Una editorial independiente nos pidió seis cubiertas pensadas como familia. Ahí aprendimos a construir retículas, a repetir cuerpo tipográfico y a limitar la paleta a bermellón y cobalto sin que cada libro pareciera el mismo.
Taller y tinta
Incorporamos la serigrafía para carteles de sellos musicales. Trabajar por pasadas nos obligó a pensar la imagen por separación de tintas y a aceptar que el registro imperfecto también es parte del resultado.
Cuaderno abierto
Empezamos a editar cuadernos con bocetos, pruebas de impresión y notas de campo. No son catálogos: son la parte del trabajo que normalmente se tira, y nos sirve para explicar cómo llegamos a cada pieza.
24
láminas de ilustración científica entregadas para la guía de aves del litoral, con anotaciones de campo integradas en la mancha.
200
ejemplares serigráficos del cartel Ruido de Cámara, impresos en tres pasadas con variaciones de registro entre tirada y tirada.
6
cubiertas construidas como sistema para Breviarios del Sur, compartiendo retícula, tipografía serif y paleta reducida.
Quiénes somos
Sastomasto es un estudio de ilustración y diseño gráfico formado por dos dibujantes. Trabajamos encargos de editorial, cartelismo e identidad visual para editoriales pequeñas, sellos musicales y proyectos culturales que necesitan una mano ilustrada y alguien que entienda el proceso de impresión desde dentro.
Antes de pasar a limpio, probamos. Bocetamos en cuadernos, manchamos papel crema con tinta y gouache, y llevamos las pruebas al taller de serigrafía cuando el proyecto lo pide. Esa parte intermedia, la que casi nunca se enseña, es la que decide si una portada aguanta en la mesa de novedades o si un cartel sigue funcionando pegado en la calle.
Publicamos cuadernos de proceso con los descartes y las correcciones, porque creemos que el resultado se entiende mejor cuando se ve el recorrido. Aceptamos encargos por correo con un brief sencillo: qué se publica, en qué formato y para cuándo.
Directo y sin rodeos. Si una idea no funciona para el formato, lo decimos antes de dibujarla tres veces. Preferimos una conversación corta por correo a un brief de veinte páginas.
Dibujamos y también imprimimos. Conocemos la separación de tintas, el registro de la serigrafía y cómo se comporta el papel mate con línea fina, así que el archivo final no se rompe al llegar a la imprenta.
Cercano pero preciso. Hablamos de técnica, de materiales y de plazos reales. Ni promesas grandilocuentes ni jerga de agencia: lo que se puede hacer, cuándo y con qué.