Sastomasto nació de dos mesas juntas y una libreta compartida donde apuntamos cada encargo: quién lo pidió, en qué papel se imprimió y qué aprendimos al corregir la prueba. Aquí contamos quiénes somos y cómo trabajamos.
Sastomasto no nació de un plan de negocio, sino de dos cuadernos que se cruzaron en un taller de grabado. Estos son los tramos que explican por qué hoy trabajamos como trabajamos.
2016
Nos conocimos ilustrando por separado un fanzine de poesía. Compartíamos mesa, tinta y la manía de guardar cada prueba de impresión. Ese archivo común acabó siendo el primer cuaderno de proceso del estudio.
2018
Empezamos a recibir encargos de cubiertas para sellos independientes de ensayo y narrativa breve. Aprendimos a construir sistemas de colección: una retícula, dos tintas y una imagen distinta por título.
2020
Montamos el taller de serigrafía manual. Desde entonces imprimimos carteles para ciclos de música experimental y ferias de autoedición, con registro visible y variaciones entre tirada y tirada.
2022
Colaboramos con guías naturalistas y proyectos de divulgación, dibujando del natural y corrigiendo proporciones con especialistas. Ese trabajo nos llevó a asumir la dirección de arte completa de varias publicaciones.
Hoy
Seguimos aceptando encargos con un brief sencillo: qué se publica, en qué formato y con qué técnica. Publicamos cuadernos de proceso con bocetos y pruebas, porque el camino también forma parte del trabajo.
Quiénes somos
Sastomasto nació de dos personas que llevan años dibujando para otros: portadas que tienen que aguantar la mesa de novedades, carteles que se pegan en la calle y láminas que deben ser exactas. No somos una agencia ni un estudio con departamentos. Somos un taller donde el encargo se discute, se boceta y se corrige antes de tocar la tinta.
Trabajamos sobre todo con editoriales pequeñas, sellos musicales y proyectos culturales que valoran el proceso tanto como el resultado. Cada pieza sale con su ficha: qué se pidió, en qué formato, con qué técnica y cómo quedó. Esa ficha es parte del trabajo, no un extra.
Editoriales independientes que arman colecciones, sellos que editan carteles para conciertos y marcas culturales que necesitan una identidad dibujada a mano. También guías y publicaciones que piden ilustración científica con rigor.
Primero un brief sencillo por correo, después bocetos en papel y una conversación honesta sobre qué funciona. La técnica se decide según el soporte: tinta, gouache o riso, y a veces las tres en un mismo proyecto.
Publicamos cuadernos de proceso con pruebas de impresión, correcciones y descartes. Nos interesa mostrar el camino, no solo la pieza final. Si algo no salió, también aparece en el cuaderno.
Si buscas una mano ilustrada para tu próximo libro o cartel, escríbenos con lo que tengas: una idea, un texto o una referencia. Con eso empezamos a bocetar.
Sastomasto no nació con un plan de estudio. Nació de dos mesas de dibujo puestas juntas y de la costumbre de guardar cada prueba de impresión. Estos son los tramos que explican por qué hoy trabajamos como trabajamos.
Los inicios
Empezamos ilustrando fanzines y programas de mano para salas de conciertos del barrio. Eran trabajos de pocas tintas y plazos cortos, y ahí aprendimos lo que después se volvió método: separar el dibujo por capas antes de pensar en el color. La primera decisión importante fue no aceptar encargos que no pudiéramos imprimir nosotros mismos.
El taller
Cuando los pedidos de cartel empezaron a repetirse, montamos un pequeño taller de serigrafía. Eso cambió la relación con los sellos musicales: ya no entregábamos solo un archivo, entregábamos la tirada. Aprendimos a convivir con el registro imperfecto y a documentar cada pasada, porque esas variaciones terminaron siendo parte del lenguaje del estudio.
Editorial
Las editoriales independientes nos enseñaron algo que el encargo suelto no muestra: una cubierta tiene que funcionar sola y también junto a las demás. De ahí salió el sistema de retícula, cuerpo tipográfico y paleta reducida que usamos en series como Breviarios del Sur. Fue el paso de ilustrar a dirigir un conjunto.
Cuadernos
Empezamos a editar cuadernos con bocetos, pruebas de color y notas de taller. Al principio era una forma de ordenar el archivo; después se volvió una parte del trabajo que mostramos. Hoy esos cuadernos son también la manera en que un editor entiende cómo pensamos antes de escribirnos.
Hoy
Trabajamos con editoriales pequeñas, sellos musicales y proyectos culturales que llegan por correo con un brief breve: qué se publica, en qué formato y para cuándo. Respondemos con una propuesta de enfoque y una estimación de etapas. Si el encargo encaja con lo que hacemos, empezamos por el cuaderno de bocetos.