Lo que cambia cuando el encargo pasa por el taller
Cada proyecto deja algo concreto: un archivo listo para imprenta, una tirada que se sostiene en la pared, un sistema que la editorial puede repetir sin nosotros. Esto es lo que suele notar quien nos encarga una serie.
Una cubierta que se reconoce en la mesa
Trabajamos la colección como familia: misma retícula, mismo cuerpo tipográfico, misma paleta. El lector identifica el sello antes de leer el título, y tú ganas presencia en la mesa de novedades sin repetir fórmula entre libros.
Archivos que la imprenta no devuelve
Entregamos originales escaneados, perfiles de color, marcas de corte y separación de tintas revisada. Menos idas y vueltas con el taller, menos ajustes de última hora y una prueba de color que se parece a lo que dibujamos.
Carteles que aguantan la calle
Dibujamos pensando en la separación de tintas y en el registro manual. La tirada sale con variaciones pequeñas entre ejemplar y ejemplar, y eso convierte el cartel en pieza de archivo además de anuncio.
Láminas que sirven para identificar
En ilustración científica corregimos proporciones con especialistas antes de pasar a color. La lámina conserva el trazo del dibujo y a la vez funciona como herramienta de campo, con detalles de pico, ala o huella en el margen.
Un cuaderno de proceso abierto
Publicamos bocetos, pruebas de impresión y decisiones de color. Puedes ver cómo llegamos a una solución antes de encargarnos nada, y saber si nuestro modo de trabajar encaja con el ritmo de tu proyecto.
Encargos con brief sencillo
No hace falta un dossier largo. Con el formato, el uso previsto y un par de referencias basta para empezar. Si el encargo encaja con lo que hacemos, te decimos cómo lo abordaríamos y qué necesitamos de tu parte.